Colección de material de Platero y Tú, Extremoduro y cía.

Entrevista con Platero antes de su concierto en la sala Zeleste

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Hace poco más de un mes que Platero terminó su gira conjunta con Extremoduro y ya están preparando lo que será su siguiente disco. La revista Popular 1 entrevista a los bilbainos antes de actuar en Barcelona; hablan de política, de sus seguidores y de sus planes más inmediatos.
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Los 4 Plateros llegando a la sala Zeleste… (coña).
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Diciembre de 1996. Texto y fotos: Revista Popular 1 Nº 175 (publicada en abril de 1997)

«NUESTROS FANS NOS CRITICAN SI HACEMOS ALGO QUE NO LES GUSTA»

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Entrada del concierto de hoy.

Creo que no necesitan demasiadas presentaciones. Son una de las bandas más cachondas, honestas y trabajadoras de cuantas pululan por el territorio nacional. Los sentimientos que despiertan en sus fans van desde la pasión más desenfrenada a la complicidad que puede haber entre colegas de toda la vida. Sus armas no son otras que las del rock and roll de toda la vida, una historia nada nueva, pero un refugio necesario para apartarse del tan a menudo cargado ambiente musical. El por qué ellos y no otros es una respuesta que sólo puedes encontrar si te sumerges a pulmón en aguas claras de su música (aunque con un sabor algo alcohólico, mmmm). Nos encontramos en los camerinos de Zeleste un par de horas antes de presentar su disco en directo A Pelo, un buen resumen sin maquillajes de lo que la banda puede hacer sobre las tablas. Atrás quedaron los desmadrados conciertos con Extremoduro. Si miramos hacia delante vemos un disco que asomará la cabeza en septiembre, seguido de una gira «bien hecha, no tan desordenada». ¿Y qué hacemos hasta entonces? Pues esperar y seguir atentos. Puede que tengan alguna que otra sorpresa para darnos.

¿Cómo está yendo la gira?
«Esto ya no entra en lo que era la gira. La gira en sí fue lo que hicimos con Extremoduro. Estos diez o doce conciertos que estamos haciendo ahora son actuaciones que nos habían quedado colgadas. Ahora estamos con el disco nuevo y tenemos un concierto cada dos semanas, más o menos. Estamos intentando hacernos un tiempo para trabajar tranquilos. Este verano pasado ya quisimos centrarnos en el disco pero cuando pierdes la rutina de grabar regularmente echas a perder los temas, la cagas. Si vas a tocar a Cádiz pierdes por lo menos tres días y así no se puede. Por eso decidimos hacer el grueso de conciertos para después poder trabajar más cómodos».

¿Componéis cuando vais de gira?
«Todos los músicos van sacando ideas y las van guardando en el cajón. Puedes tener muchas ideas, una letra, una melodía, pero lo que cuesta es juntar a toda la banda para hacer arreglos y otras cosas. No da tiempo. Antes, cuando teníamos menos actuaciones, sí que podíamos tocar y componer a la vez».

¿Cuántos conciertos fueron con Extremoduro?
«No sé, la hostia… Unos treinta y tantos».

¿Cómo comenzó toda esa historia?
«Estábamos tocando cada uno por su cuenta, como siempre. Entonces un día se nos ocurrió, con Roberto e Iñaki, creo que antes del verano, que podíamos hacer la gira juntos. Más que nada por nosotros, que ya nos estábamos aburriendo. Con ellos sabíamos que nos lo íbamos a pasar bien y así fue. Los conciertos eran una fiesta y siempre acabábamos en los hoteles tocando la guitarra y tal… Salió así, no fue una cosa que planificáramos para ganar muchas pelas porque entre los dos grupos podríamos llenar muchas salas… Con ellos nos llevamos muy bien, por eso nos fuimos de gira juntos. Luego, en la mitad de la gira, ellos comenzaron a vender un montón de discos. A partir de ahí los locales se llenaron del todo».

¿Salisteis beneficiados, en algún sentido, de su éxito?
«Supongo que sí porque nos vio mucha más gente. Ahora hemos aumentado el número de seguidores, así como ellos también lo habrán aumentado».

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Sección 20 duros de la revista HeavyRock sobre ventas, perteneciente a febrero de 1997. Aún cuatro meses después de haber terminado su gira conjunta, ambas bandas siguen en cabeza con sus discos y en cuanto a VHS, Platero está en los primeros puestos por el vídeo de A Pelo.

¿Tienes alguna anécdota que puedas contar?
«Miles. Sólo por el hecho de tocar en cuarenta ciudades seguro que te pasa algo. No sé, ahora no me acuerdo… Eso, que siempre acabábamos tocando la guitarra los mismos y al final nos ponían aparte en los hoteles, aislados».

«NI VAMOS DE LISTOS NI CANTAMOS CHORRADAS»

Vuestro tipo de rock and roll, directo y no demasiado complicado, siempre ha llegado muy bien a la gente en este país. Ha sobrevivido a modas y a todo lo que se le ha puesto por delante. ¿Crees que éste es un fenómeno exclusivo de aquí? En otros países no ocurre lo mismo…
«Bueno, no creo que sea tan exclusivo de aquí… Pienso que es más por la cuestión de cantar en castellano, por las letras. La música es el rock and roll normal y corriente de toda la vida. Yo, por lo menos, me como mucho el coco a la hora de hacer las letras. Y no es cuestión de ponerte en plan filosófico ni nada, porque muchas de esas bandas son un coñazo. Creo que lo nuestro llega mejor. Mira a Robe, hace poemas con música pero consigue conectar con la gente. La peña se puede identificar con sus textos y decir «Coño, eso es lo que siempre he querido decir pero no me salía». En eso sí que es un rock and roll de aquí, desde los tiempos de Leño y Cucharada. La cuestión es que ni vamos de listos ni cantamos chorradas».

Es que el rock and roll le da a la gente lo que otros estilos de música les niega…
«Claro. Yo también formo parte del público del rock and roll. Cuando nos interesa una banda queremos saberlo todo de ella, la investigamos de arriba a abajo. No es como la música de baile, que te puede gustar una canción pero no te importa quién la canta… La historia del rock and roll es que cuando te gusta una banda te gusta para toda la vida. La pasión que tienen los seguidores del rock and roll no existe en otros rollos. Las bandas de pop se mantienen más de salir por la tele, en las revistas tontas de famosos…».

Lo divertido es que grupos como vosotros, que os dirigís a un cierto tipo de público, lográis sobrevivir y triunfar a pesar de estar sistemáticamente vetados en los grandes medios. Lo divertido es que luego no tienen más remedio que sacaros, cómo pasó con Extremoduro o Soziedad Alkoholika.
«Eso pasará siempre. Cuando sacan a alguien en la portada es que ya está arriba, no se van a arriesgar a descubrir a nadie. No sé porque lo hacen pero lo que es seguro es que cuando no llenes salas no te van a volver a sacar. Cuando sales en El País no es que te estén reconociendo tu música, sólo lo que has vendido o los sitios que has llenado».

¿No ves un poco de mala leche en esto?
«El tiempo siempre acaba dando la razón a la gente. Existe la idea equivocada de que los grandes medios, las radios, las discográficas potentes, pueden levantar un grupo. Es una de las tonterías más grandes que se pueden decir porque lo único que hace triunfar a un grupo es la gente. Hay casos muy claros aunque no voy a decir nombres. Existen bandas que las han metido hasta en la sopa, pero nadie va a recorrer doscientos kilómetros para verlas. Ni veinte. Mientras que a otros grupos que no salimos nunca nos viene a ver gente que ha viajado cuatrocientos kilómetros a dedo, en tren, en lo que sea. Eso sí que te llega. Te vienen tíos que han hecho el viaje con cuatro duros en los bolsillos y flipas con ellos. A otro tipo de gente se lo dan todo hecho. Sólo les gusta lo que ven por la tele. Nuestro público nos sigue, nos controla… Si haces un disco que no les acaba de gustar te escriben y te ponen a parir. Realmente les duele».

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Para que luego digan que a los Platero no los ponen en la tele…
«NO NOS AFECTA LA PRESIÓN»

¿Se os han quejado mucho?
«Alguna vez escriben y te dicen «¡Vaya mierda de canción que habéis hecho!». Nosotros grabamos las canciones en un ocho pistas que tenemos en casa, antes de llevarlas al estudio, y luego ponemos la cinta en el bar donde vamos siempre. Allí están nuestros amigos y les pedimos su opinión. Ellos no nos mienten, siempre nos dicen lo que piensan, tanto si les gusta como si no».

¿Y cómo os condiciona la opinión de la gente?
«Intentamos que no nos afecte demasiado».

Componéis para vosotros, no pensando en la gente…
«Tanto Iñaki como yo no presentamos canciones al resto del grupo si no creemos que son buenas. Si hago veinte canciones presento cinco. No te atreves a presentar el resto. A veces hay canciones que no crees que vayan a funcionar pero sí funcionan. Nunca sabes si una canción va a salir bien. Depende del cariño con que la trates, el tiempo que le dedicas a darle vueltas… Nunca sabes qué le va a gustar a la gente y qué no. Hay que tener el suficiente criterio para pensar que lo que tú haces es bueno y el suficiente como para saber que no todo lo que se te ocurra lo es… Hay mucha gente que compone y compone y que piensa que como lo han hecho ellos es bueno y ya está».

¿Desecháis muchos temas que os gusten pero que no creáis que se puedan incluir en el repertorio de Platero y Tú?
«Pueeeees… sí… Puede pasar… Hay una cosa clara, si un tema no es Platero y Tú, no suena. Puede que me suene bien a mí, pero si no funciona como el resto de la banda sale forzado y ya no sirve. Otra cosa es si hago algo para mí o para otra gente. Pero cuando sale un tema para Platero todos lo sabemos aunque no sepa explicarte por qué. Sale solo».

El tema de la política es una constante en la mayoría de grupos de rock que salen de Euskadi. ¿Cómo esquiváis vosotros esta línea? Porque vuestros textos tratan de temas cotidianos, huís bastante bien de la «trampa» ideológica…
«Ya. Cuando eres jovencito y montas un grupo lo más habitual es que comiences por el blues o comiences por el punk. El nivel técnico, en general, no da para más, aunque el blues también tenga su complicación. El punk tuvo bastante éxito en Euskadi y su influencia es bastante grande. Claro, las letras van por ese camino y la mayoría son más bien malas. Cagarse en todo no garantiza una buena letra. Esto le gusta mucho a los chavales más jóvenes. Como nosotros no salimos haciendo punk, salimos haciendo rock and roll, qué es lo que nos ha gustado de toda la vida, no nos hemos metido demasiado en eso. Hemos hecho alguna letra que se ha acercado al rollo político pero no hemos pasado de allí. No queremos encerrar al grupo en una ideología. Nos parece idiota. Cada uno de nosotros puede tener su historia pero no vamos a utilizar el grupo para llevar la banderita. El rock and roll es lo primero. Puede hablar de todo, de chicas, de pasarlo bien, de borracheras… Luego, algún día, tienes que hablar de otras cosas, incluso algún tema político, pero no por nada, porque te sale así. Lo que está claro es que nos salen muchas más canciones sobre cosas que nos pasan en la calle que sobre poner a parir a nadie. El panfleto me parece un poco feo, sobre todo si se hace sin gracia. Si eres un poco poeta o irónico puede salir bien».

La gente confunde el insulto con ironía…
«Sí, hay muy poca gente que sepa insultar con gusto. Siempre van al grano y a veces me parece un poco infantil».

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Portada de la revista.

Vosotros consideráis el rock and roll como una vía de escape.
«Sí, ante todo».

¿Tienes alguna definición de lo que debería ser el rock and roll, qué es lo que te debería transmitir?
«No… La mejor definición es aquella que decía que si te lo tengo que explicar no lo vas a entender. Como músico y como persona que escucha rock and roll para mí lo es todo. Te lo marca todo, desde los bares que vas a las amistades que tienes, lo que bebes, lo que te pones… El rock and roll te marca todo, aunque no seas consciente de ello. Es más que música, claro».

Háblame de los nuevos temas, si siguen en la misma onda, si va a haber algún cambio.
«Esa es una pregunta que a mí me cuesta mucho responder porque yo no veo los cambios en el grupo. Como estás trabajando con él día a día no los ves. Igual vienes tú y sí que los ves. Yo creo que algo ha cambiado pero no de una forma drástica. Es difícil de describir pero yo creo que todavía es más rock and roll… Puede que menos combativo, pero para nada más flojo. Tienes que escucharlo».