Colección de material de Platero y Tú, Extremoduro y cía.

Extremoduro visita Plasencia poco antes de entrar a grabar ‘Agila’

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En la recta final de la gira de ‘Pedrá’, el 14 de octubre visitan su Plasencia natal; un concierto que se ha hecho mucho esperar (años desde la anterior visita) y que los asistentes tendrán que conservar en su memoria durante mucho más tiempo, pues la banda no volverá a tocar en suelo placentino hasta 13 años después.
Extremoduro junto con 'Uoho' en Granada, preparando su trabajo Agila
Extremoduro junto con ‘Uoho’ en Granada, preparando su trabajo Agila.

PRECISAMENTE, EL BLOG Extremoduro en Plasencia fue creado en 2008 coincidiendo con la inclusión de la ciudad dentro de la gira de La ley innata. En dicha web se compartió en su momento muchísimo material inédito de la banda (con el consiguiente disfrute de sus seguidores); entre otros, el siguiente audio de una entrevista a Robe, el set-list del bolo de Plasencia y una crónica del mismo evento publicada en prensa.

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Entrevista con Robe antes del concierto en Plasencia


SET-LIST DEL CONCIERTO EN LA PLAZA DE TOROS DE PLASENCIA (14/10/1995)

Entrada: 4.000 personas.

MÚSICOS

· Robe: guitarras y voz.
· Ramón Sogas «Mon»: bajo, coros y voz en La canción de los oficios y Decidí.
· Iñaki Setién «Milindris»: guitarra y voz en Ama, ama ama y ensancha el alma.
· Alberto Gil «Capi»: batería.

· Belén Pérez Rubio: Coros y voz en Quemando tus recuerdos y Ama, ama, ama y ensancha el alma.
· Gonzalo «Salo»: Guitarra en La hoguera.

SET-LIST

1. La huella
2. Prometeo
3. Pedrá I
4. Pedrá II
5. Necesito drogas y amor (Los camellos no me fían)
6. Correcaminos, estáte al loro
7. Pepe Botika (¿Dónde están mis amigos?)
8. Quemando tus recuerdos
9. La canción de los oficios
10. Lucha contigo (Hoy quiero ganar una batalla, sólo una pa’empezar)

11. Buscando una luna
12. Pedrá III
13. Pedrá IV
14. Jesucristo García
15. No me calientes que me hundo
16. Bribriblibli (En el más sucio rincón de mi negro corazón)
17. Arrebato
18. Deltoya
19. Ama, ama, ama y ensancha el alma
20. La hoguera


CRÓNICA DEL CONCIERTO EN EL NORTE DE EXTREMADURA

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Artículo de Maite López sobre el concierto de Extremoduro en Plasencia. [Ampliar]

ENTREVISTA EN EL Nº 5 DE LA REVISTA PAYOLA (NOV ’95)

Noviembre de 1995. Texto original por Jesús R. Lenin. Revista Payola nº 5.
Transcrito del blog laleydeextremoduro.

EN DICIEMBRE NUEVO DISCO, ‘AGILA’

Incluidos en la banda sonora de la última película de Álex de la Iglesia “El día de la bestia”, donde Robe y Albert Plá cantan a dúo un tema con el mismo título que la película, y que la canción que también ha compuesto Def con dos. Extremoduro entran estos días a grabar su sexto álbum. Si quieres más detalles llama al 906-300 504. Robe responde.

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Portada del número 5 de la revista Payola.

Uno mira atrás y resulta incomprensible que Extremoduro quedaran hace bastantes años terceros en la final del trofeo Yamaha, cuyo ganador participa todos los años en un concurso internacional que se celebra en Japón, que grabaran un par de temas para el programa de TVE ‘Plastic’ y que Deltoya fuera seleccionado como disco de la semana en Radio 3.

No quiero dar a entender que todos esos logros fueran inmerecidos, todo lo contrario, lo que sucede es que parece haber pasado un siglo desde entonces porque hoy por hoy, Extremoduro son una de las bandas más silenciadas por los medios de comunicación nacionales. Su “Rock transgresivo” ha chocado de repente contra la censura de la ausencia de información, y da lo mismo que llenen un pabellón de Deportes del Real Madrid -el pasado 5 de mayo- o que el 16 de septiembre se junten más de 10.000 personas en el campo de fútbol del Moscardó, en el barrio madrileño de Usera, para ver su actuación, compartida con otros ilustres ‘transgresores’ como Def Con Dos, Reincidentes o La Polla. El vacío de los medios, sobre todo de la prensa nacional, es lo que ha empujado a Robe a lanzar su propio teléfono, el 906300540, «para que la gente pueda llamar y enterarse de dónde tocamos, porque siempre se nos ignora, ya sean los conciertos grandes, pequeños o como sea. Nosotros no somos minoritarios para nada. Yo no sé a qué se debe el vacío, pero somos gente prohibida».

VIDA SANA

La Zubia es un pequeño pueblo granadino, aunque más bien parece un barrio de la capital, al que se llega tomando un desvío en la carretera que sube hasta la Alhambra y Sierra Nevada. Ese es, desde enero de este año, el refugio actual de Extremoduro, después de que Robe haya deambulado desde que abandonara su Plasencia natal por Madrid, Rubí (ciudad dormitorio barcelonesa) o Bilbao. Un lugar ideal para cambiar un poco su forma de vida, esa que las malas lenguas dicen que ha sido siempre al límite.

«Últimamente, lo que procuro es hacer las cosas lo más profesionalmente posible»
(Robe, 1995)

«Me he calmado un poquito. Bueno, no sé si me he reformado o es que he cambiado de táctica. Voy más tranquilo, más suave, pero nunca puedes decir con seguridad cuándo te vas a poner de una manera o de otra. Ahora estoy ‘tranqui’, viviendo en Granada. Tengo el estudio debajo de la casa, y ya va todo ‘chachi’, currando y bien. La gente de todas formas exagera mucho. Cuando era joven estaba un poco más loco y hacia más locuras, pero está claro que a la gente le gusta exagerar las historias y tener algo sobre lo que exagerar. A la gente yo creo que le gusta que me meta caballo y que sea un yonki perdido, de los de los 80, y que salga en la radio que me he muerto. Que si no sé qué, que si no sé cuánto, que si va todo el mundo ofreciéndome… Pero tíos, ¿de qué vais? A la gente parece que le hace falta alguien así, un chivo expiatorio que sufra y decir, ‘mira que guay, que huevos tiene’. Y ya han dicho unas cuantas veces que me he muerto».

Allí, en esa Granada en la que acaba de entrar un Gobierno municipal del PP, «se acaban de inventar la policía municipal secreta. Aún no sé de qué va, pero parece algo bastante negro».

Vive con su mujer y sus dos hijos; Raúl, su mánager personal, y Ramón, el más veterano de los integrantes de la banda. La casa, un chalecito adosado que en Madrid costaría una pasta (no le falta ni un detalle, incluida la piscina y la plantación de ‘maria’ que podéis ver en una de las fotos que ilustran la entrevista), es también su local de ensayo, en los que se reúne con los nuevos miembros de la banda cuando se acerca una serie de bolos por todo el país. Afortunadamente, estos bolos se han reanudado sin ningún problema después de que Robe se jodiera la rodilla al principio del verano en un concierto en Pedreguer (Alicante). «No fue nada grave. Tuve un resbalón en el escenario porque el suelo estaba mojado, lo que pasa es que yo ya tenía la rodilla jodida, por un accidente de moto, un 1.500 se saltó un stop y me sacudió y me tuvieron que meter un tornillo dentro. Estoy así desde hace muchos años, y con el resbalón éste yo sentí un ‘crack’, y tuve que acabar el concierto a la pata coja. Sigo con la rehabilitación, pero ya llevó un tiempo dando conciertos».

AGREDIR CON LA BELLEZA

Una cosa que sorprende de Extremoduro es que musicalmente no sois duros como pueden dar a entender vuestras letras. Tú puedes cantar “voy a hacer un tambor de mis escrotos”, y en vez de una voz y una música al estilo de Napalm Death, que es lo que uno imagina más adecuado con esa letra, la melodía del tema es suave…
«El otro día leí una pintada que decía más o menos así: «En este mundo de decadencia he aprendido a agredir con la belleza”. También se pueden decir cosas bestias de esta forma, y a lo mejor hacen más daño dichas así.»

Y otra cosa que sorprende es que, aparte de que haya colaborado contigo en algún momento gente como Rosendo o Salvador Domínguez, que se puede decir que sí forman parte de tu película, también lo hizo Ariel Rot (de Los Rodriguez y ex-Tequila), al que uno imagina en una onda completamente diferente. ¿Cómo sucedió?
«Yo conocí a Ariel de rular por Madrid, y es un tío supermajo. Le dijimos que colaborara y a él le encantó, y se pasó por el estudio con Andrés Calamaro. Y se enrollaron muy guay. Son gente muy maja. Ahora hemos estado hablando de una historia para hacer un disco con mucha gente y sacar pelas para la gente de Chiapas. La historia la están moviendo precisamente ellos, y no puedo explicarte muy bien cómo va la cosa, pero es una idea de Calamaro y Rot. A mí me mola participar. No sé si se meterá un tema del disco nuevo o si se va a hacer algo aparte».

Extremoduro, al fin y al cabo, eres tú. ¿Te duran poco las colaboraciones o te cansas pronto de ellos? ¿A qué se deben tantos cambios de formación en torno tuyo?
«Es difícil entender. Yo nunca he considerado la historia como un grupo. Yo soy un cantautor con músicos, y luego ellos se meten más o menos en la historia según les apetece. No sé si es que soy un ‘mangui’ o es que siempre me he juntado con gilipollas. Una de dos, o un poco de las dos. No sé. Últimamente, lo que procuro es hacer las cosas lo más profesionalmente posible, y ahora mismo estoy con gente superprofesional, y no tenemos ninguna pega haciendo las cosas por su sitio. Otras veces, a lo mejor, he intentado que no fuera tan frío, y me ha salido el tiro por la culata».

¿Qué gente está ahora contigo?
«Está Ramón, el bajista que me ha acompañado en los últimos años. Él ya estaba en ¿Dónde están mis amigos?. También están Iñaki, de Zer Bizio? y Capi, de Quemando Ruedas».

Librillo de papel Pedrá

Librillo de papel de Pedrá.

Pedrá salió hace ya algún tiempo, pero me gustaría que habláramos un poco de ese disco, que mucha gente considera que es lo mejor que has hecho.
«La idea surgió de Selu (Reincidentes), y yo me lo planteé como algo independiente de todo lo demás. Empecé de cero, prácticamente con el reloj en la mano, y me di cuenta de que no podía hacer canciones, que cuando llevaba cinco minutos no quería parar, que podía seguir igual seis, siete, nueve… los minutos que hiciera falta, y me planteé parar cuando llegara a la media hora, pensando en que a lo mejor salía en LP de vinilo y es mejor que estos no duren demasiado, porque si los surcos están muy comprimidos suenan peor. Con lo de los CDs da igual, pero me lo planteé así. Ahora en directo estamos haciendo algunos de los fragmentos de Pedrá, pero cuando nos dio por hacerlo, como cada cual estaba en sus grupos respectivos no pensábamos que fuera a interpretarse en directo. Tiene unos fragmentos instrumentales demasiado largos para un concierto, para mi gusto, y lo que hemos hecho ha sido reducir los instrumentos y nos hemos quedado con los cuatro cachos que más nos gustaban. Eso sí, van en el mismo orden que en el disco. Ten en cuenta que cuando hicimos Pedrá éramos 5 tíos y cada uno en un grupo diferente [NdR: un momento de la grabación de Pedrá, en la foto de la derecha ]. Pedrá iba a ser sólo un disco, así que lo de hacer canciones no venía a cuento. De todas formas, en discos anteriores ya había empezado a unir distintos fragmentos musicales en una pieza».

ÓPERA ROCK

Cuando yo empezaba a oír música lo que más me gustaba era Led Zeppelin, Deep Purple, etc, y recuerdo que lo que nos interesaba a la peña era fijarnos en los puntos de guitarra y en los instrumentales. Nos gustaba que hubiera ‘guitarreos’. Ahora sin embargo, esa forma de hacer música no se estima y Pedrá se puede decir que es casi una opera-rock a la antigua usanza. ¿A qué crees que se ha debido ese cambio de criterio a la hora de escuchar música?
«Quizá es por las prisas. Parece que se tiene prisa en las canciones y la gente está demasiado convencional: estrofa-estribillo-punteo-estrofa-estribillo, y ya esta hecha la canción. No se hacen las cosas con tranquilidad y libertad. Es el éxito de hacer las cosas en los 90, todo muy deprisa. Muchas veces parece que los puntos los ponen solo por salvar el tipo, mientras que en Pedrá no nos importaba que las cosas fueran muy largas o no, de lo que se trataba era de disfrutar. La verdad es que hacer Pedrá fue un lujo, porque en un grupo todos tienen mucho más que discutir, mientras que en la firma que nos enfrentamos a ese disco fue muy experimental. Por ponerte un ejemplo, el bajista siempre tocaba con púa, y en Pedrá lo hacía con los dedos. Todo el mundo se sintió mucho más liberado de la forma de trabajar de sus respectivos grupos».

¿Qué te han comentado otros guitarristas u otros músicos de Pedrá?
«Yo creo que ha gustado mucho. La gente con la que he hablado dice que le ha gustado».

“AGILA”, EN DICIEMBRE

Pedrá salió hace ya algún tiempo, pero ¿para cuándo el nuevo disco?
«En noviembre tenemos que entrar a grabarlo. Hay muchas canciones que tenía desde antes de Pedrá, porque si no hubiera hecho eso, hubiera sacado otro disco, así que están bastante cerradas. Pero vamos a seguir haciendo experimentos, aunque no lo tenemos todavía muy claro. No sé si meteré algún tema acústico, algún poema o alguna cosa extraña. Haciendo lo de El día de la bestia he estado probando con algunas cosas, he metido alguna batería programada y… no sé, no quiero estancarme, porque si me estanco me aburro rápido. Se va a llamar “AGILA” que es una expresión extremeña que significa espabila o tira p’alante».

¿Y será más largo?
«¿Más largo que Pedrá

O que Deltoya, porque sacar un doble lo que no dura más de 50 minutos tiene su coña.
«Eso fue por el tema de la duración de los discos, para que los surcos no estén más comprimidos. Costaba muy poco más que un disco sencillo, y en un único disco hubiera habido que quitar alguna canción, y no queríamos, porque habían quedado guapísimas, y pudimos convencer a los de la compañía. En los discos de vinilo, cuando hay más de 17 o 18 minutos por cara suenan peor. Era sólo por eso, porque se nos quedaban tres temas fuera y no queríamos. Ahora estamos currando sobre 15 temas, y siempre prefiero que me sobren, pero ya no va a salir en vinilo, sólo en CD y cinta. Me jode por lo del dibujo de las carpetas, pero es que el vinilo ya no se vende».

¿Y qué tal ha sido colaborar con Albert Plá en El día de la bestia y en su disco Supone fonollosa? ¿Tenéis mucho en común?
«Hombre, algo sí debemos de tener, porque somos colegas. A él le gusta lo que yo hago, y a mí me gusta muchísimo lo que hace él, y nos lo pasamos bien».

Una pregunta que también le hemos hecho a César Strawberry de Def con dos. Albert Plá ha dicho que su precio por callarse para siempre serían 300 millones, y que solo se bajaría los pantalones por ese dinero o por una mujer. ¿Cual es tu precio?
«Yo por la pasta no, por una mujer sí. Pero no por el dinero. Mucho tendrían que cambiar las cosas, prefiero irme a la calle con una guitarra y una gorra, y un par de talegos sí que me saco».

¿Quién más te gusta del panorama nacional? ¿Te gusta Corcobado?
«A mí es que no me gusta nadie. Me gusta Albert, y alguno más. Paso de oír música que no sea lo que ponen en los bares. A Corcobado lo he oído poquito, y no sé. Hay poca gente que me diga algo».

¿Y de fuera?
«Yo pongo la música para que haya un ruido, pero no me preocupo. Y no entender el idioma me corta mogollón, y cada vez estoy más mosqueado con la música guiri. No me motiva. Prefiero entender las historias».